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- LA
CARA OCULTA DE LA UIA
Los últimos tres Congresos Internacionales de la
UIA (Unión Internacional de Arquitectos) poco aportaron
a las cuestiones de fondo que plantea la sociedad de los años
noventa, y si bien sus organizadores insistieron sobre la necesidad
de producir los debates que permitieran obtener los resultados
esperados, estos no se alcanzaron.
Menos visible, pero más propositiva es la Asamblea General
de la UIA, realizada en los días posteriores al Congreso.
Este Foro en el que están representados todos los países
integrantes de la Unión, refleja en sus debates y propuestas
las inquietudes producidas por los acelerados cambios de los ´90.
Es en éste ámbito que los arquitectos representantes
de los diferentes sectores económicos y socioculturales
de este mundo globalizado han venido acordando, desde la diversidad
de una visión local, dos Programas muy significativos:
"Carta UIA/UNESCO de la formación en arquitectura"
y "Acuerdo sobre normas internacionales de profesionalismo
recomendadas para la práctica de la arquitectura".
La apertura de las fronteras económicas ha liberado de
hecho el tránsito de los servicios profesionales, y éstos
se practican generalmente al margen de toda consideración
ética, afectando fundamentalmente a los países del
tercer mundo tanto económica -incluído el campo
laboral de los arquitectos locales-, como sociocultural -la identidad
y la tradición local- y ambientalmente -la sustentabilidad
de la calidad de vida y el hábitat-.
Beijing, sede del último Congreso y Asamblea, ciudad de
cultura milenaria travestida patéticamente en urbe progresiva
como tantas otras ciudades asiáticas, del este europeo
o de América Latina, es un caso emblemático de este
proceso de degradación urbana. Esto se debe al desembarco
de empresas de los países centrales que se expanden en
busca de nuevos mercados, sin tener en vista más que las
leyes que rigen los mismos.
Los Programas de la UIA apuntan a establecer políticas
de acuerdo.
Una de ellas, aprobada en Beijing, reconoce el profundo compromiso
ético de nuestra profesión con el ambiente y la
sociedad en este nuevo contexto global, al incluir como Política
sobre ética y conducta los siguientes principios:
- "LOS ARQUITECTOS MANTIENEN FRENTE A LA SOCIEDAD LA OBLIGACIÓN
DE CONSIDERAR MINUCIOSAMENTE LAS REPERCUSIONES SOCIALES Y AMBIENTALES
DE SUS ACTIVIDADES PROFESIONALES."
- "LOS ARQUITECTOS DEBEN RESPETAR Y AYUDAR A CONSERVAR LOS
SISTEMAS DE VALORES Y EL ACERVO NATURAL Y CULTURAL DE LA COMUNIDAD
EN QUE REALICEN SUS OBRAS".
- "DEBEN ESFORZARSE POR MEJORAR EL ENTORNO Y LA CALIDAD DEL
HÁBITAT QUE ENCIERRA EN FORMA SUSTENTABLE, TENIENDO PLENAMENTE
EN CUENTA LOS EFECTOS DE SU LABOR SOBRE LOS MÁS AMPLIOS
INTERESES DE LA SOCIEDAD".
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