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  UN CONCURSO, UN GRAN TALLER  
Rubén Pesci
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¿PORQUÉ PROPONEMOS UN CONCURSO EN EL QUE ES IMPORTANTE LA DINÁMICA Y EL CONCEPTO DEL SEMINARIO?

Es una respuesta al derroche de energía que tienen los Concursos tradicionales, que entierran sin discusión, la mayor parte de lo producido y gestan ideas en solitario. Actualmente, es tan grande el número de participantes en los concursos de arquitectura que es difícil exhibir, de manera digna, las propuestas. En definitiva, aunque los certámenes siguen siendo un ejercicio fascinante, son crecientes las críticas de los participantes que reclaman detalles sobre lo acontecido.
De ahí este mix entre un concurso y un seminario, para sumarle a la confrontación de ideas gestadas en solitario, la reflexión y el intercambio del diálogo; en este caso, en toda Latinoamerica.
A esta importante innovación conceptual se le suma otra, que consiste en que cada participante completa y propone su programa detallado, respondiendo al lugar en que vive, el sitio que conoce, haciéndose cargo de los déficit, las carencias de su ciudad. Las exhibe y propone sus soluciones.
Por ello, este concurso será un relevamiento de conflictos y carencias con propuestas de solución, un aprendizaje para afianzar las relaciones entre los estudiantes y los arquitectos con la sociedad, el ambiente y los recursos naturales.
Se trata de posar levemente una casa en un paisaje, no generar una huella ecológica injustificable con los materiales propuestos, saber cuánto petróleo se consume para fabricar o procesar los materiales empleados, cuánta agua interviene en el proceso de producción y cómo completar un tejido urbano existente para no repetir falsas soluciones, antisociales e insustentables.
En definitiva, se pretende encontrar la fortaleza conceptual de la forma apta para cada región y comunicarla de manera drástica y sintética, con el fin de favorecer el funcionamiento del seminario y, así, poner límites a esta falsa modernidad irrepetible, de alto costo social y ambiental, con la que hoy se alimentan los proyectos.
Para este concurso, se proponen las periferias, los arrabales, la interfase urbana rural. Estos son los territorios que han quedado para las jóvenes generaciones, ya que los cascos urbanos consolidados son territorios sobre atendidos, si bien con un enfoque convencional.
Hay que liberar las energía, la necesidad de innovación, para que la arquitectura se sume a la ciudad y así mejorar su calidad, movilizando conocimientos, teorías y prácticas de tecnología social. El fin último debe ser, pues, asegurar la supervivencia, dejar atrás la arquitectura antropófaga.
No es una novedad que esta es una sociedad que no se hace cargo de resolver los déficit de sus poblaciones; se sabe también que la denuncia liviana es sólo exigir al otro y que no sirve.
Este concurso es, tanto para estudiantes como para profesionales, un canal para reconocer las falencias y, en el mejor de los casos, obtener un resultado legítimo.
   
           
         

         
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