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El fin del año 2000 trajo noticias que aumentaron la de
incertidumbre en América Latina. Algunas, acaso buenas.
Nuevos gobiernos en Perú y en México son claros
casos de incertidumbre con esperanza. Aumento de la desestabilidad
en Colombia, es un claro ejemplo de incertidumbre con pesimismo.
En la Argentina, en cambio, hay más bien un aumento de
certidumbre negativa, y, por lo tanto, un aumento de la desesperanza.
Cuando el propio gobierno anuncia que en algunos sitios del Gran
Buenos Aires la desocupación ya alcanza el 50 por ciento,
los argentinos asumimos, primeramente atónitos y luego
aterrados, que las más oscuras y desesperanzadas facetas
del subdesarrollo estructural se están instalando en Argentina.
Para quienes hacemos una revista dedicada al ambiente construido,
desde la estética y también desde la ética,
y porque creemos que una buena construcción del ambiente
-sustentable- no es posible cerrando los ojos ante la crisis y
la pobreza, la mencionada noticia es intolerable.
Lucha nuestro pequeño Fausto interior (entre el ángel
y el diablo, quizás en la versión gauchesca de Estanislao
del Campo), pues sabe el diablo que puede argumentarse la autonomía
del arte; y, entonces, la arquitectura puede seguir trabajando
para los no excluidos, que aunque son cada vez menos tienen cada
vez más poder y más dinero. Muchos colegas lo están
haciendo, y acompañados por ingenieros de todas las especialidades,
por diseñadores de todos los tipos, ocupan su tiempo en
hacer diseños espejantes, ilustrativos de riquezas y opulencias,
aunque frecuentemente estén rodeados de villas miserias,
de basurales, de rutas caóticas y de una inseguridad generalizada.
Pero sabe el ángel que de ese modo no se ayuda a cambiar
la situación; más bien, que esos aprovechadores
de siempre utilizan los pocos festines aún existentes para
comer de la sobra de los poderosos.
Nosotros rechazamos esos festines. Nuestra revista procura un
buen desarrollo, sustentable para nuestra sociedad y su ambiente.
Procura ilustrar y reflexionar sobre ideas y proyectos que en
ésta difícil realidad demuestran que llegó
el punto de inflexión, de cambio, y que ya se está
comenzando a ejercer.
Al inicio del nuevo milenio, esta publicación se dedica,
"de pe a pa", a dar testimonios de que el cambio es
posible y ya está en marcha.
Rubén Pesci - Fin del Segundo Milenio. |
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