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  “CULTIVANDO PAISAJES CULTURALES"  
Rubén Pesci
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He querido ser claramente metafórico en el título de este editorial: cultura viene de cultivo y entonces propongo que cultivemos paisajes culturales para que la cultura produzca más cultura.

Es una gran satisfacción hacer esta pequeña presentación a un cuerpo central de nuestra Revista Ambiente digital, porque aborda una de las temáticas más interesantes en las cuestiones de ambiente y patrimonio.
La categoría patrimonial de paisajes culturales ha sido instituida recientemente por la UNESCO, y está teniendo un rutilante crecimiento. La Quebrada de Humahuaca ha sido pionera en este sentido, y ya se siente su repercusión.
Pasar del objeto patrimonial aislado, un edificio, un monumento, una estatua, a los conjuntos y lugares, ya fue un avance colosal en una visión más contextual e interdisciplinaria. Sitio, arquitecturas, estatuaria, pintura, decoraciones, jardines, ya vienen siendo reconocidos en su integridad, y muchas veces la misma reclama claramente su articulación con el entorno que rodea ese patrimonio. Y es así que el propio entorno comienza a ser protegido siendo una de las expresiones más habituales en este caso, como área de amortiguación.

Pero incorporar definitivamente la noción de paisaje extrapola la cuestión al contexto mismo, al sistema general en que esta expresado ese patrimonio. Sin descuido de las piezas monumentales que son como iconos de ese paisaje, hoy se sabe que dichas piezas no serían tales sin el paisaje como unidad conceptual. Que ha inspirado a esas piezas monumentales, donde éstas pudieron haber surgido por las necesidades que demandaba el paisaje en su conjunto, porque el conjunto atesora la historia de todo ese sistema, y lo proyecta al futuro, y porque los demás componentes intangibles, inmateriales, del relato y la legitimidad identitaria, dan el nuevo relieve cultural tanto al conjunto como a sus partes.

Además, innegablemente valorar todo el paisaje cultural, implica valorizar tanto o más lo intangible como la tangible, lo mágico como lo real, lo popular como lo áulico, en fin, sumergirse en el goce de la vida misma, antes que solazarse en sus manifestaciones más ilustradas y exitosas.

En esta publicación daremos apenas algunos fragmentos de información sobre un componente tan fascinante. Un marco teórico de un reconocido pionero en estas cuestiones como es Joaquín Sabaté. Casos ejemplificadores tan notables como el Camino de Santiago de Compostela, y varias otras rutas culturales en Iberoamérica y otros casos tan recientes e innovadores como las rutas del vino y el Camino del Gaucho en la Argentina.

Otra cualidad adicional tiene la temática de los paisajes culturales. Por fin comienzan a articularse como paradigma y como episteme dos de los grandes cuerpos de conocimiento de las últimas décadas: patrimonio y ambiente. Es en los paisajes culturales donde estos dos conjuntos de conocimientos se interceptan ineludiblemente. Y ello hace la felicidad entre quienes como nosotros, bregamos por esta visión sistémica y trasdisciplinaria desde hace más de 30 años.

POR RUBÉN PESCI

   
           
         

         
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