INTRODUCCIÓN:
Sin duda, existe una visión crítica de nuestra ciudad, que por los altos niveles de contaminación ambiental y acústica, la mala calidad del transporte, la escasos de espacios verdes y sobre todo de espacios públicos para caminar, descansar, conversar, en definitiva, lugares para estar y disfrutar de la ciudad. Por otro lado, los ciudadanos son cada vez más conscientes de los cambios que están ocurriendo hoy en Santiago, con escasa participación ciudadana y valorización por el patrimonio humano, social y arquitectónico.
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| FUENTE: LABORATORIO DE MEDIO AMBIENTE Y TERRITORIO
DPTO. DE GEOGRAFÍA U. CHILE, 2007 |
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Si consideramos que estos cambios no sólo transforman la ciudad en términos físicos, sino que también en términos sociales, en la forma cómo nos movemos, relacionamos y ocupamos de la ciudad, nos damos cuenta de la importancia de incorporar la opinión de las personas en la planificación urbana, especialmente en el diseño de nuestros espacios públicos, así lo señala del urbanista catalán Jordi Borja (2003). “el espacio público define la calidad de la ciudad, porque indica la calidad de vida de la gente y la calidad de la ciudadanía es de sus habitantes”.
Ciudad Viva consciente de esta realidad, desarrolla una propuesta que invita a ir más allá de la crítica. Se trata de una invitación a ver la capacidad subutilizada de reciclaje, las ventajas geográficas y climáticas para moverse en medios de transporte no motorizados (bicicletas, caminata), la riqueza de nuestro patrimonio tangible e intangible, la existencia de una activa sociedad civil, todas potencialidades que requieren de mejor infraestructura, políticas públicas y sobre todo de voluntades para hacer de Santiago una ciudad más sustentable.
Esta propuesta se materializó en el desarrollo del Primer Mapa Verde de Santiago, un proyecto que mapeó recursos naturales, sociales y culturales en las 34 comunas que conforman el área Metropolitana de Santiago, a través de un mapeo, que recogió el aporte de juntas de vecinos; niños: artistas; urbanistas, ciclistas; funcionarios municipales y del Gobierno Regional; adultos mayores y mucha gente más.
La propuesta de fondo del Mapa Verde es una invitación a una nueva forma de ver y vivir la ciudad, mostrando múltiples alternativas para hacer un uso más sustentable de ésta. Es además, una herramienta de educación ciudadana y de cambio de mentalidad, diseñada desde la comunidad para la comunidad, lo que constituye sin duda, una de sus mayores riquezas.
Experiencias de Mapeo Participativo
EL proyecto de Mapeo Vede de Santiago se enmarca dentro del sistema de mapas y educación para la sustentabilidad desarrollada por Ciudad Viva, durante sus 10 años de vida, apoyados en la iconografía internacional de Green Map System.
La iniciativa de los Mapas Verdes parte en los 80 años con el Mapa de la Manzana Verde en Nueva York, tomando cada vez mayor fuerza, dado los graves problemas que enfrenta el mundo, tales como el calentamiento global, conflictos por la creciente escasez de combustibles fósiles, la inseguridad, inquietud, etc. Es así como desde 1995 a la fecha se han publicado más de 300 mapas verdes en 51 países.
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Las primeras experiencias de mapas verdes desarrolladas por Ciudad Viva comienzan en el año 2006, con el mapeo verde de la Chimba, Santiago Centro y Ñuñoa.
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Estos trabajos fueron la base para que Ciudad Viva desarrollara el primer Mapa Verde Santiago, a través de una metodología flexible y participativa durante el año 2007-2008.
El resultado de esta experiencia se plasma en un conjunto de 10 mapas y un libro. Se agrega a ello, un conocimiento práctico expresado en talleres de distinta índole, orientados al fomento de un uso más sustentable de la ciudad. |
Este mapeo se basa en los cuatro ejes de trabajo de Ciudad Viva: Transporte Activo; Visa Verde, Cultura y patrimonio; y sociedad civil. Es además, una propuesta que tuvo por objeto la inclusividad y representatividad, desarrollando un mapa a escala metropolitana, siendo hoy el mapa más grande de la red internacional Green Map. Este sentido se plasma además en la decisión de caracterizar al mapa como versión cero, entendiendo que si bien fue fruto de una construcción colectiva – donde cientos de personas aportaron sus ideas, propuestas y críticas-, falta incorporar la opinión de otras muchas más. Por ello, la siguiente versión de Mapa Verde, contempla ampliar la participación, haciendo de este un proyecto más cercano, que incrementa los grados de identidad y apropiación de espacios y lugares de la ciudad, ya que como señala el antropólogo Marc Augé (1992) “…un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar”.
A través de los temas mapeados, se invita a contemplar aspectos de la ciudad que muchas veces no vemos. En esta perspectiva. El Mapa verde es además una propuesta, una nueva lectura de la ciudad, una mirada diferente al transporte, al patrimonio y a la comunidad. Así por ejemplo, en el apartado de Cultura y Patrimonio podemos encontrar las ferias y mercados libres, lugares que nos muestran la importancia de nuestro patrimonio intangible y que, como señala la urbanista María Elena Ducci (2007) “…forman parte del imaginario de los habitantes de una ciudad, que lo percibe como un lugar de vitalidad, alegría, bullicio, olores y colores”.
El aparatado de transporte activo, es una abierta invitación a moverse de otra manera, a privilegiar modos de transporte más sustentables, a través de un mapeo participativo de sendas peatonales interesantes, rutas para andar en bicicleta y recorridos – a pie en bicicleta – por los barrios patrimoniales más emblemáticos de nuestra ciudad. La urbanista y presidenta de Ciudad Viva Lake Sagaris (2007) es “construir la ciudad para los adultos mayores, para los niños en triciclo, para las niñas que quieren caminar, los que andan en sillas de ruedas, las ciclistas y los ciclistas urbanos, en fin todos y todas de verdad.”
En la sección de Vista Verde, además de los puntos de reciclaje y parque, se desarrolló un mapeo participativo de los lugares de inspiración y encuentro, ejercicio que nos permitió levantar valiosa información de plazas, barrios, fuentes de agua, calles, en fin, lugares que nos muestran la cara. amable y acogedora de nuestra ciudad.
El Mapa Vede de Santiago innovó, además, incorporando un catastro de organizaciones de la sociedad civil, en cuatro áreas: Mujer, Desarrollo Social y Comunitario; Educación y Cultura y Medio Ambiente. Esta iniciativa nos permite abrir los ojos y ver la cantidad de gente que se ha agrupado para enfrentar algún tema. Algún problema, alguna molestia que los ha dejado desconformes.
Como complemento del mapeo colectivo, durante el año 2007 se desarrollaron dos talleres: “La Ciudad de la imaginación” y “La Ciudad de la Memoria”. En el primero, un grupo de niños creó un mapa de su ciudad ideal y, en el segundo, adultos mayores construyeron un mapa del recuerdo. Ambas experiencias fueron un importante aporte para el Mapa verde, un puente necesario entre la ciudad del pasado y la ciudad que queremos construir en el futuro.
Por las características del proceso y del producto final, un mapa verde es una experiencia única para cada país o ciudad que lo desarrolla, ya que refleja particularidades de cada territorio, sus oportunidades, metas y sueños por alcanzarlas.
Beneficios del Mapeo participativo
Más allá de los beneficios que significa el desarrollo de un Mapa Verde para una ciudad, es importante destacar que tanto el proceso como el resultado del mapeo colectivo, tienen efectos tangibles para las comunidades que son parte de él.
Uno de estos efectos es hacer participes a las comunidades de un proyecto colectivo, aumentando la participación, incentivando una ciudadanía más activa y valorando el conocimiento que poseen las personas de su barrio, comuna y ciudad. Al hacer participes a las comunidades en los procesos urbanos, estamos también incentivando que las personas se apropien de la ciudad, se comprometan en acciones de colaboración, mantención y cuidado de sus espacios comunes. Pero a la vez estamos entendiendo como señala Jordi Borja (2003) que la ciudad “es un complejo proceso en transformación permanente que exige a los ciudadanos que cambien, se adapten, tomen decisiones, sean competitivos, generen oportunidades y no pierdan posiciones, sino que las ganen”.
Este mapeo colectivo, además, nos hace conscientes de las fortalezas y debilidades de nuestra ciudad. En el caso del mapa verde de Santiago, “el proceso de mapear nuestra ciudad nos reveló sus tremendos recursos para construir sustentabilidad, pero también expuso a la vista las tremendas injusticias territoriales. Los bienes de nuestra sociedad - la cultura, el patrimonio, los parques, incluso los centros de acopio para el reciclaje- no están distribuidos equitativamente a través de todo el territorio metropolitano”
Otro de los efectos del Mapa verde es la oportunidad de difundir iniciativas exitosas hacia más comunidades, mostrando proyectos, experiencias y acciones sustentables de uso de la ciudad. En este sentido, el mapa se concibe como una herramienta de educación ciudadana, masiva y cercana a la gente.
Es importante señalar además, que un Mapa verde y específicamente un mapeo colectivo, puede llegar a ser un importante instrumento en los procesos de participación ciudadana, disminuyendo las barreras del lenguaje teórico entre planificadores y comunidades, a través de un lenguaje común y sencillo. Esto significa poner la planimetría al servicio de la comunidad, tanto para recibir como para entregar información en forma sencilla y directa. Justo con ello a ser una importante herramienta para conocer percepciones críticas, demandas y propuestas se las comunidades siendo esto especialmente importante cuando se abre el interrogante acerca de qué ciudad queremos.
Finalmente, como se expresa en la presentación del Mapa Verde de Santiago ”Nuestra ciudad es la imagen de lo que somos y todos tenemos la capacidad de transformarla”.
Referencias
- Augé, Marc (1992). Los no lugares. Espacios de anonimato. Gedisa Editorial.
- Borj, Jordi (1993). La ciudad Conquistada. Alianza Editorial. Madrid
- Borja, Jordi (1993), El espacio Público: ciudad y ciudadanía. Electra. España
- Ciudad Viva (2008). Mapa verde de Santiago
- Ducci, María Elena (2007). La Vega Central. En guía de patrimonio y cultura de la Chimba. Santiago de Chile.
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